viernes, 25 de febrero de 2011

De ruta por la provincia de Valladolid

Muchas veces salimos de viaje con el deseo de que cuanto más lejos mejor, porque así conoceremos lugares sorprendentes. Y no lo pongo en duda, pero lo cierto es que en muchas ocasiones no pensamos en que muy cerca de nuestra región, provincia, ciudad… hay lugares espectaculares en los que nunca hemos reparado, quizá, por el hecho de estar tan cerca.
A mí me ha pasado en varias ocasiones. Vivo en Valladolid y hasta hace relativamente poco no había descubierto pueblos, paisajes… que me han sorprendido por su belleza y más, por su cercanía.
Un fin de semana decidí profundizar un poco más en mi provincia y en tan sólo un radio de unos 40 kilómetros me encontré con varios pueblos y paisajes dignos de mención.
Villanueva de San Mancio (Valladolid), un pueblo de la comarca de Tierra de Campos por donde pasa el Canal de Castilla. El pueblo es pequeño, unos 120 habitantes, por lo que tiene un encanto propio de ese tipo de localidades que mantienen la esencia de lo rural. El entorno es precioso. Tienes la opción de dar un paseo en bici por los alrededores, bordeando el canal y en dirección a sus famosas esclusas.














En el pueblo hay una posada rural espectacular. La Posada del Canal. El trato es una maravilla y la comida, en concreto los desayunos, una delicia. Si eliges la habitación con el solarium las vistas son impresionantes, te da la sensación de que puedes tocar la iglesia con la mano.



Muy cerca de Villanueva de San Mancio está Belmonte de Campos. Está en la provincia de Palencia, pero apenas está a cuatro o cinco kilómetros de Villanueva de San Mancio. Lo más singular es su castillo.



La Santa Espina. A escasos metros del núcleo urbano se encuentra el impresionante Monasterio cisterciense de Santa María de la Santa Espina. Su ubicación es privilegiada, en un valle rodeado de una amplia arboleda y jardines en pleno corazón de los Montes Torozos.
















Urueña. Villa medieval que se encuentra rodeada por una muralla, una de las mejor conservadas de la provincia. Pasear por sus calles de piedra hace que te sumerjas en la época medieval. Además, esta villa ha sido declarada 'Villa del Libro de España', por lo que también tiene un gran atractivo para los amantes de la lectura, debido a las numerosas librerías que se encuentran en sus calles.








De regreso a Valladolid paramos en la villa de Simancas. Está a tan sólo 7 kilómetros de Valladolid. Declarada Conjunto Histórico Artístico cuenta con un castillo del siglo XV, actual sede del Archivo Histórico.













La ruta finalizó entre pinares. 






lunes, 21 de febrero de 2011

El campo en primavera

Aún falta para que llegue la primavera, pero me conformo con que empiece a hacer buen tiempo. Días más largos, con más horas de luz y un poco más de sol. Así se puede aprovechar el entorno para hacer fotos curiosas. Un buen ejemplo son las flores.







Había estado varias veces en el Jardín Botánico de Madrid. Lo sorprendente es que hace relativamente poco descubrí que en Valladolid, donde vivo, también hay un Jardín Botánico, más concretamente en Arroyo de la Encomienda. Evidentemente es mucho más pequeño pero de gran belleza.








domingo, 20 de febrero de 2011

Grecia, un país en blanco y azul (II)


Santorini. Esta isla me impresionó. No importa el ángulo que se elija, la panorámica siempre es igual de espectacular: la caldera formada por el estallido de un volcán es un mar de aguas tranquilas con pueblos asomados al acantilado.


Fira, la capital, está impregnada de encanto; no hay un solo rincón que no sorprenda por su singularidad y color, con sus casas blancas y puertas azules. Sin duda es la más conocida y la que más vida encierra.







Pero donde realmente pudimos apreciar con más sosiego la belleza de la isla, fue en la cercana Firostefani, igual o inclusive más bella, con la ventaja de la tranquilidad.

Y como colofón a nuestra estancia en Santorini visitamos Oia, conocida mundialmente por sus atardeceres. Lo cierto es que hay estar allí para creerlo y vivirlo con la misma intensidad que todos y cada uno de los visitantes que, al caer el sol, se van situando estratégicamente en los pocos huecos que quedan para apreciar el milagro. Una puesta de sol única.







Mykonos. Pensé que nada podía superar el encanto de Santorini, pero Mykonos me sorprendió. Más allá de sus fiestas nocturnas, encierra una particular belleza. Sus callejuelas son dignas de recorrer, aunque se tenga la sensación de andar sin rumbo. Y es que con ese fin fueron diseñadas, para ahuyentar a los piratas que intentaban asediar la isla.




Para orientarse, lo mejor es buscar las brisas de viento que llegan desde el cercano mar y visitar los imponentes molinos de viento, uno de sus símbolos.

Otro es el inconfundible Petros, el pelícano que adoptó Mykonos hace años.



Destaca la 'pequeña Venecia', casas de colores que dan al mar. Espectacular cuando las olas rompen con fuerza en sus fachadas y el agua inunda las terrazas de los atribulados turistas.





sábado, 19 de febrero de 2011

Grecia, un país en blanco y azul (I)



Grecia me pareció uno de los países más fascinantes de Europa. Está lleno de historia, cultura y vida. Va a hacer hacer dos años que estuve y quería recordar con vosotros este periplo por Atenas, Creta, Santorini y Mikonos. En este post voy a hablaros de los dos primeros dejando las islas para otro espacio.

Atenas es una ciudad llena de vida y contrastes. El tráfico caótico rodea a las joyas clásicas, que te sorprende ver cómo sobreviven a los siglos entre un mar de automóviles, buses eléctricos y cada vez más motocicletas. Me pareció que sólo la Acrópolis parece escapar del ajetreo constante desde su promontorio privilegiado.





El Parlamento con su tradicional cambio de guardia



En sus faldas, el barrio de Plaka, uno de los que más me sorprendió porque parece que el tiempo ha dado una tregua. Plazas sacadas de cuento y callejuelas llenas de tiendecillas.




En Plaka encontrarás varias tabernas donde deleitarte con la comida griega. Una de las cosas que más me gustó del país fue eso, la cocina, platos mediterráneos como las sabrosas ensaladas 'griegas'; sus pescados; el inconfundible yogur griego aderazado con miel... Y para terminar, riquísimo el café frappe.



Al otro lado de la plaza Sintagma, corazón de esta bulliciosa urbe, te encuentras con Kolonaki, barrio comercial y ejemplo de la vanguardia helena.



Después de estar dos días en Atenas, viajabamos a Creta. La estancia se me hizo cortísima, cuando más empezaba a disfrutar de Atenas me tocaba irme; me consolaba la idea que que al finalizar el viaje estaríamos otro día más en Atenas hasta ya coger el avión de vuelta a España.


Creta, la isla más grande del Egeo. Descubrí en Heraclio, la capital de Creta, la Grecia real, con su verdadera identidad, pero sin caer en el tópico, conociendo las costumbres de sus gentes. Una de las zonas más bellas es el puerto veneciano, que sirve de centro a la ciudad.



A pocos kilómetros se encuentran las ruinas del palacio de Knossos; que con sus colores traslada a la civilización más antigua del continente.

Una de los mayores atractivos de Creta son sus puestas de sol.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...