lunes, 11 de febrero de 2013

Un cumpleaños y Minnie Mouse

Cuando pensé en la temática para la fiesta de cumpleaños de mi sobrina Ana, que acaba de cumplir dos años, dudé por un momento sobré qué o quién hacerla. Solo un momento, porque rápidamente me vino a la cabeza la imagen de un personaje que protagoniza muchos de sus juegos, de sus lecturas, de sus bailes y cómo no, de sus disfraces. ¿Quién podía ser si no la inconfundible Minnie Mousse? 
El tema estaba claro, ahora solo faltaba organizar la fiesta. Pensar en la decoración, los detalles, la presentación... Y una vez más recurrí a My little party. Su tienda online es el paraíso para todo aquel que no quiera que le falte el más mínimo detalle en una fiesta de cumpleaños. El estilo y el gusto que tienen se plasma en cada uno de sus objetos. Son infinitas las opciones y las temáticas.
En esta ocasión me decidí por las inconfundibles pajitas de papel, platos, kit para cupkakes y cajitas.



La anfitriona lo disfrutó al máximo y los que la acompañábamos, grandes y pequeños, también.


















martes, 5 de febrero de 2013

Fin de año en Italia

La primera vez que estuve en Italia prometí que volvería. Me apasionó este país. Me cautivó la belleza que esconde, la magia que se respira por sus calles, plazas, canales...
Lo que no imaginaba es que volvería un 31 de diciembre. Y así fue como este último día del año estaba en un avión rumbo al norte de Italia, a Bolonia, a pasar allí la nochevieja. Jamás imaginé mejor comienzo de año. 
En un primer viaje, cuando visité Roma, Florencia y Venecia, Bolonia fue una de las muchas ciudades que me quedé con ganas de ver. Me sorpendió tanto como imaginaba... o diría que mucho más. Estar allí era como sumergirte en un cuento ambientado en la edad media con calles porticadas, torres y plazas que esconden un encanto especial.














Allí es tradición despedir el año quemando una especie de falla gigantesca que representa dejar atrás las malas vivencias y empezar el nuevo año con un espíritu renovado. En esta ocasión, el motivo era un 'simio mecánico'. Fue increíble ver cómo ardía aquel mono y con qué intensidad y alegría lo vivía la gente.




El viaje a Bolonia guardaba muchas sorpresas. Una de las más gratas fue volver a Florencia. 
  















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